Emma Vender Clerc

October 6, 2018

Emma Vender Clerc nació el 27 de agosto en la clínica Alemana, Santiago, Chile. A partir de ese día nuestras vidas cambiaron por completo. Una felicidad enorme tenerla con nosotros, pero al mismo tiempo un miedo inmenso. Emma nació con un problemita en el corazón.

 

Toda madre espera ese momento en el parto donde escucha a su hija/o llorar, la foto con su pareja y el recién nacido, tener a toda la familia en el cuarto esperando conocer a la nueva integrante.

 

A las 12pm estaba programada la cesárea. Entramos todos felices, los doctores charlando, nos reíamos, yo temblaba del miedo de todos los pinchazos que me iban a dar (cosa que solo me dolió el que te ponen en la mano) hasta que llegó el momento donde mi obstetra dice “ahí viene, saquen fotos” En ese momento estaba esperando el llanto de Emma, cuando no lo escuché pregunté “porqué no llora?” y lo único que escuchaba era silencio y gente yendo y viniendo, 1,2,3 (para que respire) y de repente escucho 1 solo llanto. Mi corazón paro de felicidad, pero a los minutos escuché que se la iban a llevar (cosa que pensé que era para que la chequeen y listo) pero me quedé tranquila porque el padre iba con ella.

 

Al rato, ya en el cuarto, me dicen lo que había pasado. Emma nació con cardiopatía congénita compleja.

 

Fue trasladada a la UCI del Hospital la Católica a las horas de haber nacido. En todo momento estuvo acompañada de su papá que no la soltó ni un minuto. Se dedicó un 110% desde el minuto que nació. Agradezco a Dios de tenerlo en mi vida y estuve “relajada” que mi hija iba a estar en las mejores manos. 12.46 pm nació Emma y a la hora él ya estaba en la Isapre (obra social médica) haciendo todos los trámites de traslado para que la puedan llevar al otro hospital y buscando a los mejores médicos. Un hombre fuerte que tenía a sus dos mujeres en diferentes hospitales. A la mañana iba a ver a Emma, al medio día me venia a ver a mi, a la tarde a Emma y a la noche me venía a saludar.

 

Al 4to día me dieron el alta y me fui directo al hospital a ver a mi hija. Dicen que tenes que hacer reposo después de una cesarea, pero mi reposo fue ver a mi hija lo que más pude. Lo que sí tuve siempre presente es que yo tenia que estar bien por ella. Aunque costaba, uno saca fuerza por donde puede.

 

Me acuerdo que en la clínica Alemana, donde nació Emma, estaba con mi mamá, quién estuvo conmigo todos los días, y al 2do día me dice “Domi, porque no te cambias, arreglas un poco”, en ese momento la miré y le dije “no me quiere cambiar, no quiero nada!”, pero después me di cuenta que yo necesitaba estar bien para mi hija. Entonces decidí bañarme, empezar a caminar, sacar leche y activarme un poco. El verme “bien” me ayudó muchísimo a enfrentar lo que se venia.

 

Cuando la fui a ver al hospital me costó entrar a verla; Ver a mi hija con cables y con miles de doctores encima fue fuerte pero después me di cuenta que estaba en las mejores manos y que era por su bien. A partir de ese momento me dediqué un 100% en ella. Todas las mañanas la iba a ver y a la tarde me tenia que volver a la cama para poder curarme bien de la cesárea. Pasaron los días y mis rutinas eran: Ir desde temprano al hospital y volver a casa a la noche.

 

La primera semana fui vestida con las mismas calzas negras, el mismo sweater, no me importaba si me bañaba o no, en resumen, era un desastre. ¡Pero un día me dije a mi misma, BASTA! Tenemos que poner actitud y color a todo esto, y desde ese día, de a poco, empecé a vestirme un poco más, poner color a mis looks y arreglarme un poco. Sentí que al verme bien yo le podía trasmitir a Emma energía “alegre”.

 

A la semana de nacer la operaron. Fue el día mas largo de nuestras vidas. La operación duró 8 hrs ½. Recuerdo que salio el cirujano a decirnos que salio todo bien y no pare de llorar de la felicidad y de los nervios. A las horas la fuimos a ver y tuve que sacar fuerzas de nose donde para poder ver a mi hija recién operada con mil cables, tuvos para respirar y con su pechito vendado. Antes de entrar a verla se me caian las lágrimas pero cuando estaba adentro con ella trataba de no llorar, de ser la super mama y contarle cuentos, cantarle, sonreírle y apoyarla.

 

A la semana de la operación le cerraron el torax y desde ese dia todo avanzó a una velocidad enorme. Mi chanchito fuerte y como un torito se bancó todo y cada día esta mejor. Pasaron 4 dias y nos pasaron a intermedia y en menos de 24hrs ya estábamos en la sala de observación donde solo nos quedamos 2 noches.

 

Esas dos noches que estuvimos en observación fueron las primeras noches de madre e hija. Pensar que 2 semanas antes mi mama estaba conmigo en el hospital cuidándome y ahora me tocaba estar a mi cuidando de mi hija. Si hay algo que admiro de mi mama son las fuerzas que tiene para enfrentar situaciones difíciles. Gracias a ella pude enfrentar estar 3 semanas en el hospital. ¡Pensar que yo veo una aguja y me desmayo!

 

En todo este proceso que vivimos también tuve presente a mi papá que siempre nos enseñó a luchar y a no rendirse. Me decía a mi misma todos los días “es como un partido de tennis. ¡Uno tiene que luchar y no parar hasta ganar el partido” Hoy puedo decir que Emma ganó ese partido y como una campeona!

 

Les quiero agradecer a mi suegra que todos los días fue a ver a Emma, le hizo reiki y entregó todas las fuerzas y energías positivas; a mi mamá por hacerse cargo de nuestra casa, cocinarnos, acompañarme en la clínica;  a mi papá por haberse venido desde NY para estar con nosotros; a ESPN por apoyar a mi papá en la decisión de haber dejado de trasmitir el USOpen; a mis hermanos y cuñados por estar siempre presente; a todas nuestras amistades, conocidos por entregar sus rezos y energias; a mi obstetra y matrona por acompañarme desde el día 1 y aún siguen acompañándonos; a toda la gente que rezó, mandó energías para que Emma salga adelante. Y un GRAN agradecimiento, a los doctores y enfermeras de la UCI Hospital La Católica. Al Dr. Becker, cirujano que operó a Emma, le agradecemos la vida.

 

Hoy 27 de Septiembre Emma cumple 1 mes y esta más fuerte que nunca. Cada vez que hablamos del tema y nos preguntan sobre Emma se nos llenan los ojos de lágrimas; lágrimas de felicidad y lágrimas de tristeza que de apoco se van a ir yendo. La vida a veces nos sorprende con situaciones que uno nunca se puede imaginar. Hay que tomarlas y ser fuertes, unirse y seguir adelante. Lo más importante es estar bien y fuertes para poder ayudar o enfrentar sea cual sea la situación. No hay nada que nos impida luchar y tener fe.

 

 

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